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Informe
14 de diciembre de 1981— defensa > cniGuion de la reunion del Rey con la Junta de Jefes de Estado Mayor sobre la situacion militar post-23-F
Carta del Secretario General de la Casa del Rey a Emilio Alonso Manglano, incluyendo el guion de una reunion del Rey con autoridades civiles y militares para analizar la situacion militar tras el 23-F.
Personas mencionadas:
Juan Carlos I
Antonio Tejero Molina
Leopoldo Calvo-Sotelo
Manuel Gutierrez Mellado
Cesar Alvarez Fernandez
Emilio Alonso Manglano
7 páginas
Resumen extendido
Este documento es una carta personal y reservada de Sabino Fernandez Campo, Secretario General de la Casa del Rey, dirigida a Emilio Alonso Manglano, Director del CESID, fechada el 14 de diciembre de 1981. La carta adjunta el guion utilizado por el Rey Juan Carlos I en una reunion con el Presidente del Gobierno, el Ministro de Defensa y la Junta de Jefes de Estado Mayor, celebrada el sabado anterior. El guion, redactado en primera persona por el Rey, reflexiona sobre los acontecimientos del 23-F y la situacion militar posterior, destacando la necesidad de unidad, disciplina y proteccion de las Fuerzas Armadas en un contexto democratico. El Rey expresa preocupacion por la delicada situacion militar, menciona el 'manifiesto de los 100' y critica el tratamiento sensacionalista de la prensa. Ademas, la carta incluye fotocopias de tarjetas de la sastreria 'El Corte Espanol', donde se sugiere que las iniciales forman el nombre de Tejero, indicando un posible mensaje oculto. El documento subraya el papel del Rey como arbitro y simbolo de unidad, buscando fomentar un dialogo sincero entre civiles y militares.
Texto Extraído
Aviso: este texto en bruto se ha extraído con visión artificial/OCR de escaneos o fotografías antiguas, por lo que la calidad puede no ser totalmente precisa.
0/0
CASA DE S . M. EL REY
EL SECRETARIO GENERAL
PERSONAL Y RESERVADA
palacio de la Zarzuela,
14 de Diciembre de 1981
Ilmo. Sr. D. Emilio Alonso Manglano
Director del Centro Superior de Información de
la Defensa
MADRID
Querido Emilio:
Para tu conocimiento, tengo mucho gusto en enviar
te le guión que sirvió de base para la reunión que S.M.
el Rey tuvo el sabado pasado con el Presidente del Gobier
no, el Ministro de Defensa y la Junta de Jefes de Estado-
Mayor.
También te envío fotocopia de dos tarjetas de la
sastrería "El Corte Español", donde podrás ver que en la
primera de ellas leídas verticalmente las letras inicia-
les de las frases, aparece el nombre de Tejero.
Te lo envío por indicación de S.M. el Rey.
te envía un fuerte
Sabino Fernández Campo
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1.- Considero conveniente·. es.ta reunión, porgue si bien
ya he cambiado impresiones con el Presidente del -
Gobierno y coff el Ministro de Defensa sobre los úl
timos acontecimientos militares, tengo mucho inte-
rés en escuchar las opiniones de los miembros de
la Junta de Jefes de Estado Mayor, expuesta con la
máxima claridad y franqueza por quienes pueden refl~
jar no s61o sus propios sentimientos sino los de to
dos aquellos que tienen a sus órdenes en la organiz~
ción militar.
2 .- Si paso revista al periodo transcurrido d~sde la fe
cha importante del 23 de febrero de este añ'o, he de
recordar no sólo los acontecimientos.de aquellos
días, sino.también mis intervenciones como Jefe del
Estado y corno Jefe Supremo de las Frierzas Armadas.
Y en este sentido, tengo muy presentes las palabras
que dirigí aquí en el Palacio de la Zarzuela a los
líderes políticos, a las pocas horas de ser liberado
el Congreso.
No olvido tampoco el contenido de mi discurso en la
~ Acaaemia General Militar de Zaragoza y los propósi-
tos que me animaron a reunir, con el Presidente del
Gobierno y el Ministro de Defensa, a los Consejos
Superiores de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire,
para iniciar una comunicación armoniosa, sincera y
frecuente entre los máximos representantes de las
Fuerzas Armadas y el Poder Ejecutivo.
3.- No es necesario repetir ahora lo que en aquellas oc~
siones indiqué o sugerí en mi papel de Rey Constitu. -
cional, con el ánimo de conseguir la unidad y perma-
nencia de la gue he de ser s.irnbolo y de arbitrar y
regular el funcionamiento normal de las Instituciones
Pero confío en que. mis ideas· continúen vigentes,_ por-
que los hechos han venido a demostrar que mis impre-
siones y mis directrices no estaban equivocadas.
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4.~ Yo estoy seguro que tanto los civiles corno los milita
res a los que hoy tengo el honor de presidir en esta
reunión, est§n persuadidos como yo de la importancia
gu~ para la vida "del país ha tenido aquél 23 de febre
ro y tiene siempre la organizaci6n militar.
Si el Estado necesita de la fuerza para, en el último
extremo,imponer la Ley, es dificil que la autoridad
pueda mantenerse sin contar con ese respaldo material
que sirva de apoyo a la razón moral y a la organiza-
ción establecida por las Leyes.
5.- Aunque hemos avanzado y estamos avanzando ~ucho en el
camino de la democracia, no constitullllos aún un país
totalmente estable, donde las actuaciones de todas las
fuerzas, de todos los estamentos, de todas las Institu
ciones puedan funcionar ya con la más absoluta de las
normalidades.
Es preciso reconocer antecedentes, hechos históricos
2.
que influyen en nuestro presente, circunstancias de to
.do orden que en cierta forma nos condicionan y nos -
obligan a reconocer excepcionalidades transitorias, pero
reales.
6.- Unas Fuerzas Armadas vencedoras en una triste guerra
civil, que no obtuvieron beneficios destacados después
de su victoria y que durante cuarenta años sirvieron
a Espafia con espiritu de sacrificio, estaban acostum-
bradas -esos~- al mayor respeto, a la m§s ~estacada
consideración, a la protección ae su dignidad por parte
de los distintos sectores de la Nación.
La imprescindible libertad de expresión de los medios
de comunicación, el revanchismo de las opiniones 1 los
obligados cambios en los métodos de tratamie~to de los
temas militares, han tenido gue causar una sorpresa y
una conmoción en los miembros de las Fuerzas Armaaas.
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•
7.-
Y no s6lo en quienes formaron parte en la contienda
civil, sino tambi€n en las generaciones que han pasa
do a integrar las filas de·los Ejércitos de Tierra,
Mar y Aire.
La oisciplina es un concepto arraigado profundamente
en los militares; pero lo está también el de la justi
cia, el de la equidadr y en los ámbitos·castrenses -\
llama a veces profundamente la atención que el rigor
3 •
y rapidez con que se enJuician las desviaciones, los
errores o las actuaciones de 1os miembros de las Fuer
zas Armadas o de las de Orden Público, no se correspon
dan con el juicio que merecen las equivocaci'ones o las
conductas censurables de otros sectores de la sociedad
española.
Es evidente que quien más debe estar sujeto a la disci
plina, más responsable debe ser de los actos que afee
tan a la misma. Pero nunca puede estar justificada la
exclusividad o la preferencia de la sanción sobre los
militares.
8.- Aparte de.estas consideraciones generales sobre las -t
que no debo entrar en m§s detalles, hemos de reconocer
que nos encontrarnos ante unas situaciones tal vez pro-
vocadas deliberada y organizadamente y que constituyen
tanto una consecuencia de lo ocurrido el 23 de febrero
corno una preparaci?n del ambiente para el momento _de la
celebración del Consejo de Guerra contra los implicados
en el mismo.
Y la propia prensa -en la mayoría de los casos inadver
tidarnente- sirve de eco a esos prop6sitos desestabili-
zadores y de elemento de irritaci6n para las Fuerzas
Armadas.
Es necesario que éstas se sientan consideradas y prote
gidas, si no por esos medios de comunicación que tantas
veces buscan el sensacionalismo y a los que resulta di-
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9.-
4 .
ficil dominar en un régimen de libertades, por los pro
pios poderes públicos, cuya capacidad de reacción debie
ra ejercerse con energía y rapidez.
Lo cierto es que la situación militar, sobre todo des
pués del llamado "manifiesto de los 100 11 , es hoy deli-
cada y digna de atenci6n.
He de reconocer que durante mi reciente viaje a los Emi
ratos Arabes, me preocuparon las noticias que recibía
y me impulsaron tanto a mantener la normalidad de mis
visitas oficiales, como a acortar la que tenía con carác
ter privado.
Ni podía demostrar esa preocupación, ni poner de mani-
fiesto una indiferencia que estaba muy lejos ae sentir.
Ya aquí, entre vosotros, quisiera gue la situación pu-
diera analizarse entre civiles y militares -y sin olvi
dar la subordinación de las Fuerzas Armadas al poder
del Gob~erno- con la mayor sinceridad y, a la vez, con
el tacto más exquisito.
No nos encontramos en una situación en que los proble-
mas mili tares puedan ser tratados _exc"lusivamente con
la aplicación de unos principios teóricos y abstractos,
que dejen de computar una serie de condicionamientos
especiales.
Sin considerar la situación con pesimismo, sí me par~
ce necesario juzgarla con prudencia y plantear las s~
luciones con exquisito tacto y con equilibrio excepci~
nal.
Y ese es el motivo de que espere hoy, en esta reunión,
que la representaci6n militar de los Ej§rcitos exponga
sus puntos de vista, a la vez que el Presidente del Go
bierno y el Ministro .de Defensa manifiesten también
sus ideas y propósitos.
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5.
10.- No se trata de que el Rey pretenda inmiscuirse en -
cuestiones sobre las que constitucionalmente no tenga
competencia, pero·sI el conocer los problemas que -
afectan al país y a sus Fuerzas Armadas, con el m~ximo
interés y con los mejores deseos de contribuir a su
solución.
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